Lista de espera quirúrgica

La lista de espera quirúrgica (LEQ) es un tema central de la mesogestión de un hospital extremadamente mediático y por tanto tentador para hacer un uso tanto legítimo como demagógico dentro de una agenda política.

Me alegra comprobar que en Castilla la Mancha contamos con un Portal de Transparencia del SESCAM donde pueden consultarse las listas de espera por centro y año, así como cada paciente puede consultar cuánto tiempo de espera tiene para su técnica, consulta u operación. Es un poco farragoso y no facilita las comparaciones pero es accesible y público, que ya es un avance.

Una de las complicaciones fundamentales para analizar este tema es el impacto que una mala gestión de la LEQ tiene sobre la salud de la población, ya que en muchas de las patologías la atención quirúrgica adecuada en tiempo tienen una implicación pronóstica dramática.

De hecho, y dado que un paciente operado es un paciente menos si se incentiva exclusivamente la reducción de la LEQ basándose  en números absolutos se puede tender a priorizar dentro del propio hospital o a externalizar la patología sencilla y rápida de operar frente a patología más complicada.

En la actual coyuntura un importante limitador es la escasez de recursos ya que en muchos casos los servicios trabajan con una dotación mínima para cubrir las necesidades diarias y cualquier baja o día de libre disposición supone un reto para la programación/reprogramación.

En mi opinión en Castilla la Mancha, no creo que el problema fundamental sea de infraestructuras, pueden estar mejor o peor distribuidas geográficamente, pero durante una época de bonanza económica se crearon gran cantidad de infraestructuras.

La dotación de personal de los Servicios Quirúrgicos y de los Servicios Centrales de Admisión o Anestesiología sí puede ser muy limitante. Con el agravante que de hecho en hospitales generales medios/pequeños y hospitales comarcales puede ser incluso dificil atraer profesionales para contratarlos. Existen pocos recursos económicos tanto para poder incentivar la contratación como para compensar horas extras destinadas a reducir la LEQ.

Por otro lado los años de crisis, de recortes lineales, de pérdidas o limitaciones en derechos laborales ha generado una desmotivación generalizada de los profesionales. Sobre todo porque en general han demostrado un gran profesionalismo y han logrado mantener una calidad asistencial similar a la ofrecida antes de los recortes. Lo que pasa es que ya son mucho años de esfuerzos y existe un cierto efecto “burn-out”.

La ampliación de la jornada laboral sin remunerar ha logrado en muchos casos reducir la LEQ pero el coste ha sido alto ya que a ahondado esta desmotivación del personal sanitario.En cuanto a las peonadas me parecen que es un planteamiento centrado en el profesional, no en el paciente, con muchos problemas para controlar los abusos. Pero quizá la pregunta que debemos hacernos es ¿De dónde sacamos el dinero para pagar las peonadas? ¿Seguimos endeudándonos?

En España además el sistema de contratación puede ser limitante al determinar los salarios por convenio siendo extremadamente difícil incentivar la excelencia o penalizar la ineficiencia. Esto de alguna manera supone igualar por el menor nivel de desempeño. Llegando incluso al caso de que hay gestores clínicos que se encuentran acusados de moving por intentar colocar a los profesionales según sus aptitudes y actitudes frente al trabajo para mejorar la eficiencia del servicio.

Un tema complejo. ¿No os parece?

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