Cuaderno de campo de una salubrista perdida en el SNS: De barreras y vallas…

Llevo algún tiempo observando el entorno sanitario a varios niveles, micro, meso y macro. Seguramente no os descubriré nada nuevo, sin embargo, os voy a contar algunas cosas a ver qué os parece. Y para comenzar y ser justa, vaya esto por delante, los profesionales y trabajadores  de nuestro sistema nacional de salud (SNS) son, por regla general, grandes profesionales que han hecho un sobreesfuerzo para que la calidad asistencial no se haya deteriorado demasiado durante la recesión y los recortes lineales que se han aplicado.

Además durante años se ha ejercido mucha demagogia al respecto de la eficiencia del SNS, que no ha sido ni mucho menos un saco sin fondo como nos han pretendido hacer creer. Pero hay que reconocer que existen grandes bolsas de ineficiencia en el sistema que hay que identificar, analizar y eliminar, grandes bolsas de ineficiencia que muchas veces son debidas a fallos estructurales del sistema.

Y no puedo evitar citar aquí a Vicente Ortún en una lección magistral que oí en la Escuela Nacional de Sanidad (ENS) porque me impactó mucho y en particular una frase, “el sistema necesita cambios estructurales, pero es que un cambio estructural de un sistema es tener profesores de inglés que sepan inglés”.

Si os parece un sin sentido dadle unas cuantas vueltas porque es un mensaje clave para lograr mejorar la eficiencia de cualquier sistema.

Empezar por las pequeñas cosas más evidentes parece, desde mi perspectiva un buen comienzo para la mejora de cualquier sistema. De hecho hay algo que me gustaría compartir antes de nada. Una de los hábitos que más perpetúa la ineficiencia y que he observado de forma consistente y sistemática, es la constante construcción de barreras y vallas a distribuir a lo largo de nuestro día a día y de nuestro trabajo. Y la estrategia de acoso y derribo a la gente que decide no ponerse barreras ni vallas…

¿A qué me refiero?

A ver si consigo explicarme de manera sencilla.

Cuando se le plantea a la mayoría de la gente la necesidad de mejorar su trabajo, una acción de mejora en su día a día, surgen de manera torrencial excusas y problemas que impiden llevarla a cabo, todo ha sido ya pensado y deshechado, todo está muy bien pero es imposible… es más si tu lo intentas te vas a equivocar y te vas a llevar un palo monumental porque ya ha habido otros que lo han intentado.

Llevamos el NO por delante. Y no puedo evitar acordarme del elefanta atado con una pequeña cuerda a un poste que fácilmente puede arrancar de la tierra, no lo hace porque toda la vida ha estado atado y ya no lo intenta.

Algunos de los problemas de ineficiencia que he observado pueden solucionarse sin grandes aspavientos. Simplemente poniendo voluntad.

Ojo, no digo que sea fácil ni que no requiera un esfuerzo, a veces grande y a veces inmenso, pero digo que es posible. Sin embargo empleamos un esfuerzo importante en demostrar que no se pueden cambiar las cosas…

Mi problema es que yo estoy de acuerdo con el dicho que le atribuyen a Einstein “hacer las cosas de la misma manera una y otra vez y esperar resultados distintos es la definición de locura”.

Probemos a hacer las cosas de forma distinta y arriesguémonos a equivocarnos…

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