Despedida del Máster Universitario de Administración Sanitaria (MuAS) 2015-2017

El día 16 despedimos el MuAS 3 y como siempre en estas lides fueron momentos divertidos, cómplices y tristes. No lloré, no, no lo hice pero no por falta de ganas sino por ganar una apuesta a mis compañeros.

Yo tuve la fortuna de ser elegida delegada y mientras mi querida tierra gallega se quemaba por los cuatro costados sin que yo me hubiese enterado, despedí el Máster con estas palabras que os las pongo aquí por si acaso las queréis leer.

Hace dos años nos conocimos, íbamos a compartir unos teras de información mayoritariamente a distancia, éramos cada uno de nuestro padre y de nuestra madre y coincidiríamos puntualmente algunos días en Madrid para hacer exámenes. Era un comienzo poco prometedor como generador de relaciones humanas, que al final son la mayor riqueza que tenemos, ¿no os parece?

Qué impresión más equivocada, porque no es el tiempo juntos exactamente lo que genera vínculos y amistades, no son sólo las risas ni los cafés en compañía, no son los nervios cómplices, no son las lágrimas también en companía, son las personas, la calidad de las personas lo que genera vínculos irrompibles, cariños duraderos, sinergias positivas. Y de calidad de las personas en esta institución están sobrados. En ella trabajan grandes personas y seleccionan a grandes personas para darles formación…

El gran mérito de esta escuela no es sólo dar una muy buena formación con honestidad e integridad o ser un ágora abierta de diálogo, sino generar externalidades positivas que nos hacen mejores profesionales y ayudan a crear inmunidad de rebaño contra el “siempre se hizo así”, contra el “ellos más”, contra el conformismo, contra la mediocridad.

Porque entramos buenos y salimos mejores, porque nos dirijimos hacia la excelencia pero ya acompañados, ya no solos, ya no volveremos a vernos solos porque a un golpe de teléfono o de whatsup alguien nos va a entender y a aconsejar.

Yo volvía a mi casa, a mi Escuela, donde crecí y seguiré creciendo como profesional. Me pasó un poco como a Quevedo “Miré los muros de la patria/escuela mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados de la carrera de la edad cansados por quien caduca ya su valentía” … Me desanimé, me desanimé mucho… pero… gracias a Damián entre otras personas seguí adelante y dos años después y tras vivir, gracias al equipo docente y administrativo del Máster el milagro de los panes y los peces, y gracias a las pequeñas y grandes conversaciones con mis compañeros y profesores, me doy cuenta que ni los muros de esta casa fueron, lamentablemente, nunca fuertes, ni caduca la valentía de los que sienten querencia por la gestión, muy al contrario, amigos míos, la gestión sanitaria (parafraseando al Dr. Pedro Ruiz, coordinador de la Unidad de Calidad del 12 de octubre:

“la gestión, amigos míos, es para valientes”.

Y vosotros lo sois. Nosotros lo somos. Somos valientes y sabemos lo que hay que hacer. Lo sabemos, lo sabíamos antes de venir aquí ahora tenemos las herramientas y los contactos.

No sé vosotros, pero yo decidí invertir en este máster porque soy de la Pública, porque tengo hijos, porque estamos en un cambio de paradigma con posibilidades muy negativas para la sostenibilidad del SNS y porque creía que se necesitan gestores no que entiendan qué es el buen gobierno o la transparencia, sino que lo traigan de serie, como a los Legionarios, a los que la valentía se les supone.

Creía y creo que la sostenibilidad del SNS empieza por uno mismo. Somos legión, y valga la redundancia, los profesionales honestos, inteligentes y comprometidos… Quizá deberíamos dar una nueva vuelta de tuerca al radicalismo selectivo que propone entre otros el Dr. Ortún, y trasponerlo de las medidas a las personas, a los profesionales, a las bases… Si conseguimos implantar a algunos profesionales valientes, formados, honorables y comprometidos en las instituciones sanitarias con una idea clara de qué hay que hacer, cada uno en su lugar, poco a poco y sin perder paso, sin dejar al desánimo predar en nosotros y siendo siempre ejemplo de buen gobierno, de trasparencia, de coherencia, quizá logremos crear escuela, convencer sin manipular, liderar sin cargos de confianza, guiar sin partidismos… Crear excelencia para ofrecer la mejor asistencia a los pacientes y el mejor entorno de trabajo a los profesionales y ser intolerantes con la mediocridad.

Somos un grupo potente de profesionales, somos complementarios y distintos, somos multidisciplinares y tenemos algo en común el MuAS y nuestro gusto por la gestión y por el SNS. Nicole no te quepa duda de que eres nuestros corazón, y nuestro corazón más humano y más cercano al paciente, al que sufre… Ángela que no quiere hablar porque es la primera sindicalista tímida que conozco, pero que os dirá alguna cosa porque se lo hemos pedido, eres nuestro compromiso con los profesionales, Alberto nos aportas ese orden institucional de los órganos colegiados que desde siempre ha apoyado al profesional sanitario, María José, Francisca, Felix además de simpatía y amabilidad siempre, nos ayudáis a mantener nuestro compás moral con rigor militar y honestidad, y para asuntos técnicos tenemos las brillantes mentes de Damián, de Evaristo, de Luis, los tres hablan poco pero cuando lo hacen es mejor escucharles porque al contrario que el diablo saben más por sabios que por viejos. Y Tomás, como su buen nombre hace intuir… siempre tiene el dato para desmontar un argumento y por tanto es un motor de mejora continua, porque sólo a través de la crítica bien intencionada podemos mejorar.

Tengo que citar a Luis Ángel Oteo, siempre lo hago, al fin y al cabo es mi referente, un día me dijo “quien no te critica te está regalando su indiferencia”

Sólo menciono a algunos que sabía que íbais a venir, pero somos muchos más y todos somos complementarios y únicos. Y le mando un beso a Mercedes que no está pero que lo está pasando muy mal de manera muy injusta.

Tengo 44 años y aun creo en la bondad del ser humano, me han dicho muchas veces que soy una ilusa, que la vida es dura y que vivo en mi país de fantasía… Me hundo todos los meses en la miseria porque soy gallega y de natural melancólico… Pero soy un gallo tuerto y con mi familia, con mis amigos y con James Brown me vuelvo a levantar…

James Brown dice “I got you, I feel good” y yo, os tengo a vosotros y también me siento bien.

Tengo 44 años y soy una utópica… Pero creo en vosotros, creo en ellos, creo en mí… Ahora tenemos dos opciones, pensar que algo de razón tengo y salir de aquí dispuestos a cambiar las cosas poquito a poco, día a día, proceso a proceso, profesional a profesional, o seguir pensando que lo que ya “funciona” mejor no tocarlo…

Yo tengo claro lo que voy a hacer mañana…

Como dice Repu, “Perdonad que os haya hecho esta despedida tan larga pero no he tenido tiempo para hacerla más corta”.

En cualquier caso, ha sido un privilegio conoceros y volver a compartir las aulas con mis profesores favoritos.

Carolina Varela Rodríguez – http://www.varelarodriguez.com – @carolinavr_D22 – carolinavr@gmail.com

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Del Offshoring a la automatización (II): Algunas claves del cambio disruptivo de la automatización

doctor

Los trabajos han sido automatizados en la medida de lo posible siempre. Lo que es llamativo hoy en día es que nos encontramos en un momento pivotal de cambio disruptivo. Hasta hace una década más o menos, la automatización se limitaba principalmente a trabajos manuales o mecánicos y trabajos cognitivos o intelectuales muy rutinarios. Actualmente se están empezando a automatizar trabajos mucho menos rutinarios como conducir un coche por una carretera.

Me vais a permitir un guiño trekkie. Recuerdo la primera vez que vi Star Trek Voyager y apareció El Doctor, un holograma que contenía el conocimiento (ojo, conocimiento, no información o datos) médico de todos los mundos miembros de la Federación de planetas, siendo capaz de tratar cualquier daño o enfermedad conocido y de realizar más de cinco millones de procedimientos quirúrgicos. A lo largo de la serie el holograma aprende muchas cosas, incluso mejora su relación con los pacientes y aprende a tratar enfermedades nuevas. La primera vez que lo vi la idea me parecía fascinante y propia de la ciencia ficción, como el tricorder médico inicialmente un salero de dinner y ahora un proyecto open-hardware. Actualmente ambas cosas empiezan a ser posibles.

1. Una de las claves de la automatización es tener un problema bien definido, y para tener un problema bien definido necesitamos datos que sean relevantes y permitan valorar posibles contingencias respecto al problema en cuestión.

Es bastante conocido el crecimiento exponencial que la información disponible en internet ha experimentado en los últimos años. Esto ha ido generando un ingente acúmulo de información y datos en distintos formatos e idiomas que permite entre otras cosas la creación de un corpus de conocimiento de la mayoría de las disciplinas cognitivas. Pero además la increíble mejora en la capacidad de procesamiento y la gran cantidad de información accesible ha permitido corroborar patrones descritos y detectar nuevos patrones.

Es decir, se puede definir un problema y se pueden encontrar datos, y datos relevantes que permitan analizar diferentes escenarios y por tanto automatizar trabajos complejos y no rutinarios.

2. La Internet Of Things (IOT) está permitiendo mediciones cada vez más precisas del mundo real. Poco a poco se van creando bancos de datos de los que ahora se denominan como “Real World Data”, datos reales de tomados en el mundo real.

Existen todavía importante problemas tecnológicos y normativos que habrá que ir solucionando, pero es imparable. ¿Qué ventaja tiene este tipo de datos? Primero y siempre desde la perspectiva de la salud, que los datos son reales, en el sentido que no han nacido en un ensayo clínico muy controlado que puede excluir grupos importantes de población, aunque nos ofrece una evidencia científica más potente perdiendo validez externa y ganando mucha validez interna. Pero lo más importante es la posibilidad de analizar los datos en conjunto y encontrar relaciones y patrones nuevos entre ellos. También hay que valorar que esto implica necesariamente la aparición de nuevos sesgos y problemas que aun no hemos detectado, ni analizado, ni comprendido. Cuando se hace un pronóstico, por muy exactos o individualizados que sean los datos, de momento, siempre hay una posibilidad de error. La bola de adivino de los epidemiólogos (como diría un prestigiado colega con quien debatí el tema) sólo se hará muchísimo más certera, de manera que los algoritmos de decisión y de aprendizaje podrán ir relevando al ser humano en su trabajo clínico.

3. La percepción social de la intimidad y de los datos está cambiando rápidamente. Cualquier tipo de cambio que afecte a la sociedad es necesariamente el resultado de un pacto social que lo acepte, por muy evolucionada que sea la ciencia o la tecnología, a nivel local, la gente, los ciudadanos, la sociedad debe aceptar el cambio.

Y se está produciendo. Las nuevas generaciones pecando un poco de exhibicionismo y otro de haberse criado en brazos de Facebook, Instagram o Twitter, no tienen demasiado pudor en compartir sus datos. Nosotros sí, todavía sí. También se han criado viendo robots, de cocina, de limpieza, industriales, incluso terapéuticos, no son algo extraño, no son parte de una novela de Isaac Asimov o de Phillip K. Dick. No sienten que sean algo agresivo y por tanto, por qué no dejarles hacer trabajos como la asistencia sanitaria, son precisos, son ordenados, son eficaces, son… buenos. Para nosotros aun no, aun llevamos en la memoria las propiedades emergentes de los sistemas, las Reglas de la Robótica, la Rebelión de la Máquinas u 2001, Odisea en el espacio… Como sociedad esto está cambiando. Es sólo cuestión de tiempo.

Como profesional sanitario, da un poco de vértigo pensar que un sistema de inteligencia artificial con algunos algoritmos más o menos complicados de learning machine y acceso a grandes datos (big data o Real World Data) va a poder sustituirte en tu práctica diaria, que además es, normalmente una de nuestras pasiones en la vida.

No veo necesario ni posible la desaparición completa del profesional sanitario pero sí que se va a producir una automatización del trabajo en salud cada vez más marcada. El cambio tecnológico en principio es inevitable, el progreso opcional. Yo creo, sinceramente que es una buena cosa y además plantea muchos interrogantes y muchos problemas laborales que resolver.

Pero, la automatización de las profesiones sanitarias es cada vez más posible y cada vez más cercano. Deberíamos ir preparando el siguiente nivel y deberíamos generar debate sobre qué posibles problemas y soluciones anticipamos a esto porque somos nosotros las generaciones intermedias las que tenemos que ayudar en la transición para que sea una transición adecuada y humana.

Carolina Varela Rodríguez – http://www.varelarodriguez.com – @carolinavr@D22

Infección Quirúrgica Zero: Conclusiones de la jornada de formación de formadores.

cirugia

Hace ya unos meses, estuve en el “Taller de Formación para formadores” del Proyecto Infección quirúrgica Zero, un proyecto al que le tengo un cariño especial porque ha ido evolucionando mucho a lo largo de mi residencia y me encanta. Saqué algunas conclusiones sobre la gestión de equipos de alto desempeño que quería compartir con vosotros pero que se habían quedado guardadas en el baúl de los recuerdos. Ya no soy residente pero os dejo las reflexiones de entonces:

1. La primera y fundamental, la que recoge el espíritu de todas las demás es esta: Compañeros, tenemos que escucharnos más y hablar menos.

La multidiscipliaridad o interdisciplinaridad de los equipos de alto rendimiento de hoy en día hace de la gestión de personas y del talento un eje fundamental para la innovación y el progreso de las ciencias médicas. Pero también incrementa la entropía del sistema a niveles insospechados, ya que cada una de las especialidades (médicas o enfermeras, oficiales o no) tenemos nuestro propio idioma, y entre facultativos y otros profesionales sanitarios también se habla otro idioma, la complejidad aumenta si se incluyen además a los usuarios finales del sistema, los pacientes y sus familiares, los ciudadanos. Si además incluimos en este pool de heterogeneidad la dimensión médica/quirúrgica/central de un servicio, armamos un contubernio de posibilidades que pueden explotarnos en la cara.

La preventiva me ha enseñado a escuchar, a escuchar activa y sinceramente, con la humildad de saber que quien me habla sabe del tema mucho más que yo. He escuchado a pacientes, familiares, enfermeras, médicos, auxiliares, psicólogos, trabajadores sociales, expertos en estimulación temprana, rehabilitadores, matronas, terapeutas ocupacionales, celadores, limpiadoras, ingenieros, trabajadores de mantenimiento, mozos de almacén… y un largo etcétera de profesiones y trabajos. De todos he aprendido mucho y fijaos he aprendido mucho incluso de algo que yo conozco muy bien, Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria. Me han ayudado a hacerme esas preguntas que te enriquecen y que aumentan tu cultura.

2. En la reunión me di cuenta también que para que exista una gestión eficiente de un equipo de alto rendimiento deben analizarse detalladamente los condicionantes estructurales del sistema que muchas veces son determinantes del desempeño mejor o peor de los profesionales.

A los preventivistas nos parece que los profesionales no son conscientes de lo importante que es el timing en la aplicación de la antibioterapia o de lo importante que es hacer una correcta higiene de manos (por ejemplo no usando doble guante) pero … ¿hemos analizado realmente las circunstancias que les llevan ahí? porque mi impresión es que muchas veces no tienen demasiada opción al respecto. De una enfermera de una UCI quirúrgica recibí una cura de humildad al respecto que aun no sé muy bien cómo canalizar.

3. Me di cuenta que hay más cultura de seguridad del paciente y de respeto a la intimidad de los pacientes de la que nos atribuye mucha gente a los sanitarios. Y que sólo un equipo multidisciplinar permite un acercamiento global a la seguridad del paciente.

Cuando hablamos de seguridad del paciente quirúrgico hay una gran implicación de los profesionales del bloque quirúrgico, enfermeras, anestesistas, cirujanos acuden a estas reuniones y aportan su granito de arena. Quizá empieza a ser hora de que desde las unidades de calidad y seguridad del paciente y desde los servicios de preventiva empecemos a dejar el viejo moto de que “no hay cultura de seguridad”. El lenguaje es generador de realidades y la realidad que yo he visto es que hay cultura pero no tenemos los criterios ni las prioridades alineadas como equipo. De hecho los anestesistas han dado un paso al frente en la seguridad con AnestesiaR.

4. Me di cuenta más que nunca de la importancia que nuestra especialidad podría tener si quisiéramos permitírselo. Como la Medicina Preventiva y Salud Pública es la especialidad horizontal por excelencia que debería ser un nexo de unión entre iniciativas tan loables como la de Cirugía Segura y la de Infección Quirúrgica Zero.

Y sin embargo, a veces es llamativa la falta de iniciativa que mostramos. Hace unos días me enteré de que hay servicios de Medicina Preventiva que han decidido no seguir con el proyecto y esto me entristeció enormemente.

Carolina Varela Rodríguez – http://www.varelarodriguez.com – @carolinavr_D22