Adecuación y entorno sanitario

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Hace mucho tiempo que no escribo un post. No así que no escribo o que no estudio. Alguien me ha dicho hace poco repetidamente que nuestro mejor compañero de viaje y mejor amigo es el estudio y el conocimiento que de él derivamos con nuestras capacidades. Tiene razón siempre y cuando no lo saquemos de quicio.

Como tantos miles de personas me ha sobrepasado el trabajo, me sobrepasa el trabajo, me abruma y me hace sentir pequeñita. Pero algunas cosas voy aprendiendo simplemente por trabajar con gente extremadamente inteligente y accesible a compartir el conocimiento. Así que a modo de reflexión voy a tratar de escribir algunos post de cosas que me han gustado mucho.

Uno es el concepto de ADECUACIÓN en general, en mi entorno esta palabra se refiere muy a menudo a la tecnología sanitaria tanto diagnóstica como terapéutica.

Recientemente en mi entorno se ha puesto en cuestión la necesidad de que una Comisión de Tecnología y Adecuación de Medios Diagnósticos y Terapéuticos siguiese existiendo ya que ciertas competencias se solapaban, ese era el argumento, con otras comisiones como la Comisión de Compras. La verdad es que a mí me parece todo lo contrario, una comisión de compras sin un análisis de la adecuación de la tecnología que se va a adquirir o no, en un contexto de restricción importante de los recursos existentes es un error. Pero más allá de eso es que la “adecuación local” de las técnicas me parece un hecho ineludible en el futuro inmediato que se llama presente. Evidentemente no me estoy refiriendo a que iniciativas globales de mejorar la adecuación no sean necesarias, son imprescindibles.

La RAE define adecuación como acción y efecto de adecuar, y define adecuar como adaptar algo a las necesidades o condiciones de una persona o de una cosa, y es aquí cuando se vuelve interesante.

Así que lo que parece una obviedad, que una técnica diagnóstica o terapéutica sea adecuada para su propósito se complica conceptual y operativamente. Y en la situación actual de cambio de paradigma hacia una medicina de precisión, a veces llamada (en mi opinión de forma errónea) medicina individualizada o personalizada, esto se complica más pero destaca como elemento fundacional de esta “nueva medicina”. Fundacional porque es necesario adecuar las técnicas no solo a la condición clínica que padece un paciente sino a la propia persona y sus circunstancias (que nosotros, los epidemiólogos, salubristas y preventivistas como queráis llamaros o llamarnos, dimos por nombre determinantes sociales de la salud).

La RAE nos lo decía en el párrafo anterior adaptar algo a las “necesidades o condiciones”. Por eso iniciativas como el Choosing Wisely tienen que incorporar esta nueve dimensión de “individualización” de la adecuación.

Pero para complicar aún más el proceso de toma de decisiones para esa elección sabia que nos proponen, la cantidad de información es inmanejable y la cantidad de datos ingente. Por ello, es necesario encontrar las maneras de sistematizar y extrapolar de los datos información que podemos utilizar para generar el conocimiento que permite tomar decisiones.

A mí me parece que no sólo tiene cabida una Comisión de Adecuación sino que es fundamental que sea activa e integrada por profesionales altamente cualificados y con formación en metodología y otras disciplinas transversales.

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